domingo, 24 de abril de 2016

Jorge Martinez "Ilegales"

-Abatidos pero erguidos- “Ilegales” es capaz de tragar ese poso amargo que lleva consigo el Rock & Roll, respondió Jorge hablando sobre lo que suponía para la banda la repentina y sorprendente muerte de Alejandro Blanco. Y, sin reponerse del golpe, como también dijo el vocal, guitarra y compositor del grupo, “Entre depresión y rock & roll, hemos elegido el rock & roll” con la ayuda de Willy Vijande quién, aún habiendo declarado que no volvería a tocar el bajo, también ha elegido el Rock & Roll. Cumplen así con sus seguidores en “La vida es fuego – Tour 2016” que se inicia en la Villa, pasando por Barcelona, Castellón, Sevilla, Granada, Bilbo, finalizando en Zaragoza con nuevos y viejos temas. Por motivo de esa gira y antes de que pasen por Barcelona, en la Sala Apolo, “La Hormigonera Rock” ha querido entrevistar a Jorge Martínez, líder de “Ilegales”. Y responsable de un tanto por ciento muy elevado de que esa música haya llegado a casi todos los rincones del mundo, con un sello muy particular, la marca Ilegal.

LHR - ¿Una marca que nace con Madson, grupo que creaste junto a tu hermano Juan Carlos y tu amigo David Alonso o bien nace el uno de mayo del cincuenta y cinco? 

Jorge - Tan pronto como en el 55 no pero en el 59, con cuatro años de edad Elvis Presley sembró la semilla que habría de crecer implacablemente. Madson es una etapa crucial para el "sonido ilegal", una fase importante del experimento.

LHR – “Ilegales” mantiene ese halo de “malos” y algo apartados socialmente, sin embargo, vuestras letras intentan aleccionar al público ¿No es esa una forma de mostrar bondad y, no sólo estar integrados socialmente, sino además inesperadamente responsabilizados? 

Jorge - Sólo hemos hecho bien a un mundo que nos condena de antemano. Cuando los artistas y agitadores funcionan transgrediendo se ensanchan las cotas de libertad de un pueblo pero se contraen cuando todo es políticamente correcto. La mansedumbre es incalculablemente insana y peligrosa. 

LHR - Vuestras letras, según tú mismo has dicho, tienen, no sólo una doble lectura, sino hasta tres y cuatro, ¿Qué crees que elige el público, una lectura facilona o busca esa tercera y cuarta interpretación? 

Jorge - Depende de las capacidades del receptor, un buen bagaje de conocimientos literarios y un espíritu fuerte aseguran una buena asimilación. 

LHR - Es evidente, ha habido distintas formas de aceptar vuestras letras y, teniendo en cuenta tus propias palabras, -El momento que se está viviendo pedía a “Ilegales”-, si hemos llegado al momento y situación actual ¿Por qué creéis que podéis conseguir que la gente elija ahora una alternativa que, está claro, la gran mayoría no tuvieron la voluntad de elegir antes? 

Jorge - La libertad se ha contraído tanto que ha dejado de ser un valor a la baja. Hay que ser duro para ser libre y si no luchas te matas. "Ilegales" son un buen reconstituyente y pueden cambiar, un poco, el ambiente.

LHR - Y si, de nuevo, tenemos en cuenta tus palabras en las que sentencias a modo interrogativo “-¿Qué es el rock and roll, sino un ejercicio de arrogancia?”- ¿Cuál es el tipo de arrogancia que ejercita Ilegales? 

Jorge - Nuestra arrogancia no va más allá de la prescrita para un buen ejercicio del rock&roll. Se nos acusa de ser tremendamente accesibles, la carencia de inseguridades nos ha hecho así.

LHR - Aquella frase, ya mítica, que espetaste cuando tocabais en directo en televisión “Señora, si no le gusta mi careto, cambie de canal”. Es un resumen claro de vuestra capacidad para barajar distintas posturas de una misma idea, elegir la vuestra pero, no por ello dejar de lado el resto y continuar teniéndolas presente ¿Esa visión, que no sólo os permite llamar a las cosas por su nombre, sino que elegís compartirla, no es a la misma vez una postura muy subjetiva que puede llevar al inmovilismo?

Jorge - La frase se me apareció de manera automática, como muchas otras frases. Es poco probable que gente, tan nerviosa, como "Ilegales" se acomoden en alguna postura. Cuestionar, si no todo, un montón de cosas es nuestra naturaleza. Cuesta trabajo dejar las propias convicciones sin erosionarlas.

LHR - Vuestro último trabajo, que da nombre a la gira, “La vida es fuego”, ha sido tildado de brillante por la crítica, un hecho al que estáis acostumbrados pero ¿Qué diferencia hay entre éste “La vida es fuego” y “Todos están muertos” o “Regreso al sexo químicamente perfecto”? 

Jorge - Admito que contiene un alto grado de "tics" muy ilegales. Se trata de una colección de temas urgentes que han luchado por vivir y se han impuesto obligándome a retomar el trabajo con "Ilegales" tras cinco años disueltos. "La vida es fuego" proviene de una fuente torrencial que yo creía seca. Guardamos varias buenas canciones en el disparadero porque la cosecha ha sido tremendamente abundante. No reniego de ningún trabajo anterior pero este sonido es muy "ilegal" y es el que nos satisface en el presente. 

LHR - Hoy en día el tema “Eres una puta” sería tachado con mil calificativos y, ninguno bueno, en este “La vida es fuego”, nos encontramos con unos temas menos abruptos, con la elegancia de una retórica quevediana, algo alejado de esa imagen del eructo y el -¡Joder!- que es parte de “Ilegales” ¿Es debido a que el setenta y siete queda muy lejos o forzado por las nuevas formas sociales? 

Jorge - En este momento, a mi boca, no llegan exabruptos pero es difícil la cura de este tipo de posturas y es probable que, en algún momento en que las emociones colapsen las capacidades racionales vuelva a aparecer el punk con tremenda virulencia. Los exabruptos, en ocasiones, pueden ser muy valiosos y expresivos. No deberían descartarse nunca.

LHR - Y, si existe, ¿Qué diferencia habrá entre “La vida es fuego” y ese siguiente disco que saldrá más adelante? 

Jorge - Como decía "La vida es fuego" contiene todos esos "tics" ilegales, lo hemos hecho intencionadamente porque nos pareció que era lo mejor para celebrar el reencuentro con el público. En el siguiente disco tendremos más presente la obligación de experimentar.

LHR - Estáis preparando un documental “Mi vida entre las hormigas” y también has hablado de un libro a posteriori, ambas cosas podrían dar a pensar que es el colofón final a vuestra carrera. No obstante, ese disco que saldrá más adelante, augura más vida de “Ilegales”, eso significa más giras y, aunque tú mismo ya has comentado -¡Pero es que me encuentro de puta madre!-, es una pregunta obligada ¿Hasta dónde queréis llegar? 

Jorge - Vivir, queramos o no, ha de costarnos la vida. No hay disculpa que cancele la obligación de morir. Seguiremos hasta que se apague la luz.

LHR - Y, ya por último, ¿Quieres decir algo a nuestros lectores de “La Hormigonera Rock”? 

Jorge - El momento es ya. No lo desaproveches.  

LHR - Muchas gracias por atendernos, nos vemos el 29 de Abril en la Sala Apolo de Barcelona.

Jorge - ¡Salud, camarada!

-No hay disculpa que cancele la obligación de morir. – “Ilegales” en estado puro, la crudeza de la realidad mostrada con sutileza en la textualidad musicalizada. En ese rock&roll demonizado que, mal que pese, es parte de un pasado y un presente de alguna manera subyugado a esos ritmos y contextos. Que, a partir de mañana en la Villa y hasta el veintiuno de mayo en Zaragoza, volverán a la rabiosa actualidad con la entrega acostumbrada, “Ilegales - “La vida es fuego – Tour 2016”.

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